Lun 2a semana de Adviento

 

Antífona de Entrada

Escuchen, pueblos, la palabra del Señor; anúncienla en todos los rincones de la tierra: «He aquí que vendrá nuestro Salvador; ya no tengan miedo».

 

Oración Colecta

Escucha, Señor, nuestras plegarias y ayúdanos a prepararnos a celebrar con verdadera fe y pureza de corazón el gran misterio de la Encarnación de tu Hijo, que vive y reina contigo…

Amén.

 

Liturgia de la Palabra

 

Primera Lectura

Dios mismo viene a salvarnos

Lectura del libro del profeta Isaías

35, 1-10

Esto dice el Señor: «Regocíjate, yermo sediento. Que se alegre el desierto y se cubra de flores, que florezca como un campo de lirios, que se alegre y dé gritos de júbilo, porque le será dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón.

Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. Fortalezcan las manos cansadas, afiancen las rodillas vacilantes. Digan a los de corazón apocado:

“¡Ánimo! No teman. He aquí que su Dios, vengador y justiciero, viene ya para salvarlos”.

Se iluminarán entonces los ojos de los ciegos y los oídos de los sordos se abrirán. Saltará como un venado el cojo y la lengua del mudo cantará.

Brotarán aguas en el desierto y correrán torrentes en la estepa. El páramo se convertirá en estanque y la tierra sedienta, en manantial. En la guarida donde moran los chacales, verdearán la caña y el papiro.

Habrá allí una calzada ancha, que se llamará “Camino Santo”; los impuros no la transitarán, ni los necios vagarán por ella.

No habrá  por ahí  leones ni se acercarán las fieras. Por ella caminarán los redimidos. Volverán a casa los rescatados por el Señor, vendrán a Sión con cánticos de júbilo, coronados de perpetua alegría; serán su escolta el gozo y la dicha, porque la pena y la aflicción habrán terminado».

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial

Del salmo 84

Nuestro Dios viene a salvarnos.

Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación  y la gloria del Señor habitará en la tierra.

Nuestro Dios viene a salvarnos.

 

La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron, la fidelidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo.

Nuestro Dios viene a salvarnos.

 

Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas.

Nuestro Dios viene a salvarnos.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Ya viene el rey, el Señor de la tierra; él nos librará de nuestra esclavitud.

Aleluya.

 

Evangelio

Hoy hemos visto maravillas

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas

5, 17-26

Gloria a ti, Señor.

Un día Jesús estaba enseñando y estaban también sentados ahí algunos fariseos y doctores de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, de Judea y de Jerusalén. El poder del Señor estaba con él para que hiciera curaciones.

Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de entrar, para colocarlo delante de él; pero como no encontraban por dónde meterlo a causa de la muchedumbre, subieron al techo y por entre las tejas lo descolgaron  en la camilla y se lo pusieron delante a Jesús. Cuando él vio la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico: «Amigo mío, se te perdonan tus pecados».

Entonces  los escribas y fariseos comenzaron a pensar: «¿Quién es este individuo que así blasfema? ¿Quién, sino sólo Dios, puede perdonar los pecados?» Jesús, conociendo sus pensamientos, les replicó: «¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil decir: “Se te perdonan tus pecados” o “Levántate y anda?” Pues para que vean que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra  para perdonar los pecados –dijo entonces al paralítico–: Yo te lo mando: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».

El paralítico se levantó inmediatamente, en presencia de todos,  tomó la camilla donde había estado tendido y se fue a su casa glorificando a Dios. Todos quedaron atónitos y daban gloria a Dios y, llenos de temor, decían: «Hoy hemos visto maravillas».

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Liturgia Eucarística

 

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas que hemos tomado de tus mismos dones, y concédenos que esta Eucaristía que estamos celebrando nos alcance la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 

Antífona de la Comunión

Ven, Señor, a visitarnos con tu paz, para que nos alegremos delante de ti de todo corazón.

 

Oración después de la Comunión

Por nuestra participación en esta Eucaristía, enséñanos, Señor, a no poner nuestro corazón en las cosas pasajeras, sino en los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.