APRENDAMOS A DESARROLLAR LA CONFIANZA EN DIOS

Atención, se abre en una ventana nueva. PDFImprimirCorreo electrónico

Normal 0 21 false false false ES-MX X-NONE X-NONE /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-qformat:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin-top:0cm; mso-para-margin-right:0cm; mso-para-margin-bottom:10.0pt; mso-para-margin-left:0cm; line-height:115%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:"Calibri","sans-serif"; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-fareast-font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-theme-font:minor-fareast; mso-hansi-font-family:Calibri; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; mso-bidi-theme-font:minor-bidi;}

Como seres humanos generalmente tratamos de resolver diferentes situaciones con nuestras propias fuerzas y cuando ya no podemos solucionarlas, es entonces cuando recurrimos a Dios. Sin embargo, las cosas deberían ser diferentes: reconocer siempre la necesidad de Dios y en Él tener plena confianza, con ÉL todo lo podemos, sin ÉL nada.

 

Recordemos a Abraham, él tuvo siempre claridad sobre la importancia de tener presente a Dios en todas las circunstancias de su vida. Él quiso ser fiel en todo tiempo, aún por insoportable que parecieran las circunstancias. Supo buscar siempre la dirección de Dios.

 

Cuando se nos presentan los fracasos es porque tomamos decisiones bajo nuestras fuerzas y no bajo las fuerzas de Dios. Por lo tanto, como Abraham estamos invitados a buscar en Dios las señales para seguir adelante en nuestra vida,  y como él, aprender a esperar, a tener paciencia en la respuesta que Dios nos dé.

alt 

Para ello hay que:

Reconocer que Dios es quien hace prosperar nuestros caminos.

Reconocer la grandeza de Dios ante todo.

Expresar nuestra gratitud a Dios en todo momento.

Reconocer y exaltar la fidelidad de Dios.

 

Así pues, cuando aprendemos a desarrollar la confianza en Dios, le involucramos en todas las circunstancias –favorables o desfavorables- que enfrentemos en lo cotidiano. Así le permitimos ocupar el primer lugar que le corresponde en nuestra vida. Si lo hacemos, el curso de nuestra historia cambiará.

¿Estamos pues, dispuestos a desarrollar la confianza en Dios?

¿Queremos dejarle realmente que sea Él quien tome el timón de nuestras vida?

Si es así, no esperemos más, hoy es el día para abandonarnos totalmente a Él, hoy, no mañana, porque quizá entonces sea tarde.

 

alt¿Cómo hacerle? Como un niño en brazos de su padre, como un pequeño que se toma fuertemente de la mano de su padre y en él confía plenamente que no le hará daño, que lo conducirá por el buen camino con seguridad… Tenemos a nuestro alrededor estos ejemplos vivos y cotidianos. Volvamos a hacer como niños, transparentes, limpios, sencillos, recordemos que Jesús lo dijo: De ellos es el Reino de los cielos… CONFIEMOS, ESPEREMOS EN DIOS, Y TODO SE HARÁ SEGÚN SU VOLUNTAD.