Hora Santa Septiembre 2012

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¿Quieres seguir a Jesús? - ¿Quién es Jesús?

El rostro de una comunidad de Hermanas que se quieren, comparten sus vidas, bienes y trabajo, que viven alegres, disponibles y acogedores, que oran y celebran juntos el misterio de Dios en sus vidas, que tienen especial predilección por los más necesitados, cuestiona, interpela y anima al joven a seguir a Jesús.

Hora Santa Septiembre 2012

"Dejándolo todo, se levantó y lo siguió" title

Ambientación: Se propone imprimir esta imagen y colocarla en algún lugar visible con el letrero: “dejándolo todo, se levantó y lo siguió”.

Invocación al Espíritu Santo: “El Espíritu de Dios está en este lugar”

Introducción: Centraremos hoy nuestra reflexión en la vocación de Mateo, una llamada peculiar de Jesús y una respuesta radical por parte de Leví.  Sintamos la necesidad de renovar la vitalidad de  nuestra vocación y oremos al Padre para que sean muchos los que, sin vacilaciones, opten por una entrega radical al Evangelio.

Exposición de Jesús Sacramentado

Canto: “Milagro de amor”

ACTO DE FE: Dios mío creo firmemente que estás aquí presente y que miras amorosamente lo más profundo de mi corazón.

ACTO DE ESPERANZA: Señor creemos que vienes a nosotros y que deseas depositar en nuestro corazón la semilla de tu Palabra que traerá a nuestra vida la certeza de que tú nunca nos dejas. Haz que nuestra confianza crezca y que podamos depositar en ti todas las inquietudes de nuestro frágil corazón.

ACTO DE AMOR: Dios mío, postrada a los pies de tu divina majestad, te adoro con todo respeto y sumisión, reconociéndote como mi creador, mi soberano Señor y mi Dios, de quien dependo en todo.

Lectura evangélica (Lc 5, 27-28)

Después de esto, salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuesto, y le dijo: "Sígueme." Y dejándolo todo, se levantó y le siguió.

Reflexión:

Jesús llama a otro para su equipo inmediato de colaboradores fijos.

Después de los cuatro pescadores, un agente del fisco extranjero, pagano y ocupante. Jesús no hace excepción excluyente de personas. Nosotros, sí: en nuestra obras y ministerios a veces discriminamos a los "escandalosos": madres solteras, no practicantes, anticlericales, marginados… Hemos de agradecer a Jesús que nos llamara a su servicio, siendo malos o peores que otros no llamados igualmente. Predilección que debería actuar siempre de motor incansable en el estímulo de nuestro seguimiento permanente.

"Él se levantó y lo consiguió". Qué fuerza debió tener la llamada de Jesús, que arrastraba con una sola palabra. Y qué prontitud y fidelidad las de Mateo, que le dan coraje para romper las cadenas que atan corto al dinero, y sigue incondicionalmente al Señor. Su respuesta fue inmediata y rotunda; no puso condiciones, como otros, para seguirle: liquidar cuentas, cerrar el ejercicio fiscal, buscar sustituto… Simplemente, se levanta y sigue a Jesús: doble actitud de todo buen consagrado. Alzarse de la postración adocenada o de la desgana, y seguir a Jesús en sus actitudes y en su misión. Nada hay comparable a eso en la vida. Mateo no dudó un instante en dejar sus ganancias y ocupación. En lugar de la clásica "imitación de Cristo" hoy se habla mucho del "seguimiento de Cristo". Pero, ¿se practica?

En las llamadas concretas a la vida religiosa y dentro de ella, hemos de seguir a Jesús con la prontitud y fidelidad de Leví. Y con su alegría, ya que le ofreció un banquete para agradecer y celebrar su vocación. No hay que mirar tanto el "sacrificio" que supone el seguimiento de Jesús cuanto su vertiente gratificante. (Folletos con Él. Teología y Biblia, nº 166 - octubre 1997)

Silencio para meditar.

Examen:

    ¿Qué luces te ha regalado el Señor en este momento de oración?

    ¿Con qué sentimiento te quedas?

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Oración final:

Señor, no tienes manos,  tienes sólo nuestras manos para construir un mundo nuevo  donde habite la justicia. Concédenos, Señor, fortaleza y entrega.

Señor, no tienes pies, tienes sólo nuestros pies para poner en marcha a los hombres por el camino de la libertad. Concédenos, Señor, comprensión y estima.

Señor, no tienes labios,  tienes sólo nuestros labios para proclamar al mundo la Buena Noticia de tu Evangelio. Concédenos, Señor, sabiduría y consejo.

Señor, no tienes medios, tienes sólo nuestra acción para lograr que todos los hombres sean hermanos. Concédenos, Señor,  ser testigos de tu Evangelio. Amén.

Reservar al Santísimo

Canto: “Mi Jesús Sacramentado” (Cd M. María Elena)