El jubileo en la Iglesia, regalo de Dios

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Jubileo - Jubileo en la Iglesia

A lo largo de la historia de la Iglesia, se han celebrado años jubilares de acuerdo a las situaciones especiales de cada época. Sin embargo, todos se han realizado con la intención de invitar a los cristianos a la unión con Dios y con los hermanos.

Los jubileos inician en la Iglesia con un sentido de gratuidad a Dios al reconocer  todos los beneficios que de Él se han recibido y su meta es llevar a la conversión. Así como para Israel la memoria de la liberación de Egipto es fundamental, para la Iglesia lo es la historia de salvación que Cristo nos vino a traer.

Los jubileos siempre vienen a responder a situaciones especiales de la época; el primero fue convocado por el Papa Bonifacio VIII en el año 1300, a petición del pueblo, por el cambio del siglo; las multitudes llegaban a la Basílica de San Pedro, suplicaban el don de Dios y pedían el perdón de sus pecados. El jubileo reforzó el rol central de la Iglesia romana y tuvo como novedad la indulgencia plenaria.

A partir de 1342 en que se trataba de revitalizar la vida religiosa y social de Roma, se determinó celebrar el jubileo cada cincuenta años, de acuerdo con el Levítico. Así se fueron realizando Jubileos hasta llegar al del año 2000, convocado por Juan Pablo II en el inicio del tercer milenio; en un momento en que la historia influyó en la comunidad cristiana y al mismo tiempo, a través de la Providencia, la maduró y purificó. En este Jubileo se enfatizó el sentido de la paz, la justicia y la igualdad de todos los hombres y mujeres.

La finalidad de la Iglesia al convocar a Jubileo es invitar a la unión con Dios y con los hermanos en fraternidad, para llevar a la solidaridad práctica con el pueblo pobre e indigente mediante la escucha de la Palabra, la recepción de los sacramentos y la oración en unidad con el Papa, como camino para la conversión. Los jubileos que promulga la Iglesia son medios para que el pueblo se acerque a la Vida.

El jubileo tiene para nosotras un sentido muy especial, ya que nuestro Instituto, que ha nacido en la Iglesia y para su edificación (Cfr. Const. 3), encuentra su fuerza y su punto de partida en la convocación que la Iglesia hace al pueblo de Dios. Hagamos un recorrido por la historia:

La peregrinación penitencial(1400).- El mismo Papa Bonifacio IX quiso celebrar en el año 1400 el Jubileo para respetar el período de 50 años establecido en el año 1350. En este Jubileo se añadieron las Basílicas de Santa María en Trastévere y Santa María Rotonda, para ser visitadas y ganar así la indulgencia. En este año se comenzó a dar sentido de peregrinación penitencial al acudir a alguna de las Basílicas.

"El Jubileo de los Santos"(1450).- El Papa Nicolás V fue quien abrió el Jubileo en la Basílica de San Juan de Letrán. La convocatoria para este Jubileo tuvo una respuesta excepcional de los fieles. Es conocido como el Jubileo de los Santos porque en él estuvieron presentes: Rita de Cascia y Antonio de Florencia, quienes posteriormente sería proclamados santos. San Antonio de Florencia también nombró a este Jubileo como el “Jubileo de Oro”.

El Jubileo comienza a llamarse también Año Santo (1475).- A partir de este año los Jubileos se realizan cada 25 años. Con el Papa Sixto IV comenzaron a utilizarse las Bulas jubilares, las instrucciones para los peregrinos y las oraciones que deberían rezarse en los lugares sagrados. Todo esto fue publicado por primera vez en caracteres impresos. Otro dato importante es que desde este año, a los Jubileos también se les llama “AÑO SANTO”.

Se abre en San Pedro la Puerta Santa(1500).- El Año Santo de 1500 representó un paso solemne hacia el nuevo mundo recién descubierto. En este Jubileo se añadió un nuevo rito: La apertura de una Puerta en la Basílica de San Pedro, desde entonces la apertura de la Puerta Santa y el paso a través de ella se convirtió en uno de los actos más importantes de cada Año Santo.

El Jubileo de la crisis religiosa en Europa(1525).- El Papa Clemente VII abrió la Puerta Santa del Jubileo en el año 1525. Este Año Santo estuvo inserto en conflictos religiosos y políticos, sin embargo, el Jubileo fue convocado regularmente.

El Jubileo en el tiempo del Concilio de Trento(1550).- El Papa Pablo III preparó el Jubileo, y el Papa Julio III celebró el Jubileo. Como estuvo marcado por la muerte

de un Papa y la elección de otro, el tiempo se retrasó, y al celebrarse el Jubileo el tiempo se prolongó hasta la Epifanía siguiente. Fue significativa la acogida de los romanos hacia los peregrinos, especialmente hacia los más pobres.

San Felipe Neri organiza la acogida de los peregrinos(1575).- Este Jubileo se caracterizó por la presencia de asociaciones religiosas y seglares, como la Cofradía de la Santísima Trinidad de los Peregrinos y Convalecientes fundada por San Felipe Neri, dicha cofradía tenía como fin acoger a los peregrinos y auxiliarlos aún en lo más mínimo.

Una gran participación de peregrinos(1600).- En este período se comenzaron a recoger los frutos del Concilio de Trento y las Cofradías continuaron acogiendo a los peregrinos, situaciones que favorecieron la gran participación de los fieles. 

El Jubileo es también para los enfermos y prisioneros (1625).- Por primera vez se autorizó que, las personas que por razones de salud o reclutamiento no pudieran llegar a Roma, recibieran las gracias del Año Santo, sin tener que peregrinar a Roma.

Para el Año Santo se restaura la Catedral de Roma (1650).- Para este Jubileo fue restaurada la Catedral de Roma: San Juan de Letrán.

La columnata de Bernini acoge por primera vez los peregrinos(1675).- Se estrenó la columnata de Bernini, que representa los brazos extendidos que acogen a la multitud de peregrinos cada Año Santo. En este Jubileo el Papa Clemente X canonizó a la primer santa de América del Sur: Rosa de Lima, erigió la primer diócesis en América del Norte: Quebec. El Jueves Santo lavó los pies a 12 pobres y se sirvió una cena para 10, 000 personas. A este Jubileo asistió como peregrina la Reina Cristina de Suecia.

El Jubileo en el siglo de las "luces"(1700).- El Papa Inocencio XII abre el Año Santo, pero muere antes de que termine el mismo. Acude a este Jubileo la reina polaca María Cristina, pero peregrina descalza y con ropa de penitente.

El Año Santo del rescate de los esclavos(1725).- El Papa Benedicto XIII buscó medios para que los romanos se prepararan adecuadamente para el Año Santo, él mismo rezaba salmos con gran devoción en su trayecto de un lugar a otro, pasaba largas jornadas en oración en la IglesiaAdemás hubo otro hecho significativo y fue el que los Padres Mercedarios acogieron a 370 esclavos rescatados.

El Año Santo de los predicadores y de la cruz en el Coliseo(1750).- El Papa Benito XIV destacó que era necesario hacer penitencia para que el Año fuera realmente “SANTO”, que fuera un año de edificación. Hizo  mención a la peregrinación como signo de superación de los pecados. Por esto el Jubileo de 1750 estuvo cargado de gran espiritualidad.

El Jubileo más breve de la historia(1775).- La Bula con la cual se hizo la convocatoria al Jubileo fue escrita por primera vez en italiano. El Papa Clemente XIV hizo la preparación al Jubileo con predicaciones, procesiones y misiones. En este Jubileo participaron Patriarcas y Obispos Católicos del rito oriental.

El Jubileo no se celebra: La Puerta Santa está inmersa en el sufrimiento de la historia (1800).- Acababa de terminar la Revolución Francesa y por los cambios que se produjeron, fue conveniente no celebrar el Jubileo. Además el Papa Pío VI había muerto en el destierro en 1799.

El único Jubileo del siglo XIX, se celebra en medio de dificultades(1825). Una de esas dificultades, era que las fronteras estaban cerradas y los caminos vigilados, por lo que a todo viajero o peregrino se le consideraba como sospechoso. Aún en medio de todas las dificultades, el Papa León XII quiso que se celebrara el Jubileo, y hace resaltar el signo de la alegría. Se concede la indulgencia a quienes veneraran uno de los 5 iconos más antiguos del mundo: el de la Virgen de la Clemencia del siglo VII.

El Jubileo no se convoca porque el Papa está ausente de Roma(1850).- El Papa Pío IX que estaba desterrado, regresa a Roma en abril de 1850, y ya el tiempo había transcurrido sin la convocación para el Jubileo, motivo por el cual no fue celebrado.

La Puerta Santa permanece cerrada(1875).- Hacía pocos años que Roma se había convertido en la capital de Italia. El Papa Pío IX consideró que las condiciones no eran favorables para la apertura de la Puerta Santa, por lo que permaneció cerrada como 25 años atrás en 1850, y, aunque las circunstancias no eran tan positivas, el Papa convocó al Jubileo, y por primera vez se extiende a todo el mundo católico.

La Puerta Santa se abre nuevamente en un clima de reconciliación(1900).- Por primera vez el gobierno italiano apoyó la preparación y organización de este Jubileo. El Papa León XIII hizo la apertura de la Puerta Santa de manera muy solemne en un clima de reconciliación y fiesta. Acudieron a este Jubileo peregrinos de todas las partes del mundo.

"El Año Santo de la pacificación y de la paz"(1925).- El Papa Pío XI convocó a este Jubileo. La prensa italiana concedió un espacio amplio al evento, poniendo en evidencia el clima de paz que reinaba en Roma. El Papa dio al Jubileo un tinte misionero, y hubieron solemnes ceremonias religiosas, entre ellas la canonización de Santa Teresa del Niño Jesús, el Santo Cura de Arz y San Juan Eudes. En ese Jubileo participaron más de medio millón de personas.

El Año Santo extraordinario de la Redención (1933).- El Papa Pío XI convocó a un Jubileo Extraordinario el 24 de diciembre de 1932, situación que sorprendió a todos, sería un Jubileo de Redención. La apertura de la Puerta Santa se propuso para el Domingo Pasión en lugar de la noche de navidad, y la clausura el Lunes de Pasión del siguiente año. Esto llevó a los fieles a centrar la celebración en la contemplación de Cristo Redentor. Por primera vez se llevaron a cabo celebraciones presididas por el Papa fuera de la Basílica de San Pedro.

El Jubileo "del gran retorno y del gran perdón"(1950).- Se abría este Jubileo con heridas aún abiertas provocadas por la Segunda Guerra Mundial. Este año es el Año del Gran Retorno y del Gran Perdón, para todos, aún para los más alejados en la fe. Durante este Jubileo es proclamado el Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María, ante 622 obispos  casi quinientos mil fieles.

El Jubileo de la reconciliación y de la alegría(1975).- Es el tiempo después del Concilio, y muchos católicos se preguntaban si tenía sentido la celebración de los Jubileos, así que para el Papa Pablo VI la celebración del Jubileo fue una oportunidad para invitar a la renovación interior del ser humano, así se le da un tinte especial: el de la alegría. Se destacaron 3 puntos: alegría, renovación interior y reconciliación.

El Jubileo de la Redención prepara el Año Santo del 2000 (1983).- El Papa Juan Pablo II (q.e.d.) convocó al Jubileo de la Redención con una frase sugestiva: “¡ABRAN LAS PUERTAS AL REDENTOR!. Fue un Jubileo de anticipación al nuevo milenio, por lo que el carácter principal de este Jubileo fue la preparación digna para el Año Santo del 2000.

El Jubileo del Nuevo Milenio (2000).- Fue convocado por el Papa Juan Pablo II, y tuvo dos etapas de preparación, la primera de 1994 a 1996 con el fin de sensibilizar a los fieles, y la segunda etapa de 1997 a 1999 centrada en la reflexión de la Santísima Trinidad. Este Jubileo fue nuevamente de Redención. Unido a esta Fiesta, se celebró un Congreso Eucarístico Internacional  y un Encuentro Ecuménico.

En este último Jubileo resalta nuevamente el deseo de que nadie quiera excluirse del abrazo del Padre, que la alegría y el perdón sean mayores que cualquier resentimiento.

Cada Jubileo es un Don de Dios, una llamada a la conversión, es la invitación del Padre Amoroso, que nos ha dado a Cristo y al Espíritu, y que desea que volvamos a Él.

(1390).- El Papa Urbano VI convocó a un Jubileo para el año 1390, intentando así que el tiempo entre un Jubileo y otro fuera de 33 años en recuerdo de la vida de Jesús. En este jubileo, celebrado por el Papa Bonifacio IX, se agregó la Basílica de Santa María La Mayor para que fuera visitada por los peregrinos con el fin de ganar la indulgencia plenaria.